‘Bajo la piel, Mireia Cifuentes’: Exposición individual en la Galería Artenllà

Mirar un cráneo despierta cierta incomodidad pero si persistimos en nuestra mirada veremos verdad y belleza.

Me preguntan a menudo porque me gusta pintar cráneos y puedo responder con otra pregunta ¿por qué no puedo dejar de pintarlos?

Siempre me han parecido muy estéticos y elegantes. Sus líneas perfectamente simétricas son reflejo de la belleza armónica del mundo natural, de lo creado.

Me atraen por su sencillez y plasticidad, por la suavidad al tacto de sus superficies lisas y pulidas por el desgaste, por su cara luminosa y su cara oscura, opuestos que intento continuamente equilibrar a través de mi trabajo.

A pesar de ser un objeto sólido y resistente al paso del tiempo su visión nos recuerda la fragilidad y lo efímero de nuestra existencia. Dejando a un lado la angustia que despierta este hecho en nosotros, podemos apreciar la belleza de sus formas e ir más allá de la respuesta involuntaria de nuestro instinto de supervivencia. Ante el «memento mori: recuerda la muerte, recuerda que morirás» podemos activar nuestra capacidad de reflexión en
torno a la transcendencia, un hecho que nos invita a cuestionar los límites entre la vida y lo que llamamos no vida, creencias profundamente arraigadas herencia de nuestra cultura occidental que nos han condicionado a percibir el tiempo solo de manera lineal.

En 1997 encontré por primera vez un cráneo de oveja, paseando por los campos de un pequeño pueblo en la provincia de Guadalajara, me impactó mucho verlo y tocarlo, una mezcla de atracción y repulsión hizo bullir en mi
cerebro todo tipo de cuestiones existenciales, había vivido poco tiempo  antes una experiencia que me enfrentó cara a cara con la posibilidad de morir por lo que era muy sensible a todo lo relacionado con la finitud y sentido de la vida.

En aquella época pintaba mucho del natural y rápidamente improvisé un bodegón en una cabaña que me servía de taller, el atrezzo campestre encajaba a la perfección con el modelo, fue un momento muy emocionante que me marcó profundamente y por esa razón escribí la fecha con números bien visibles en la obra que aun conservo.

Desde entonces han ido apareciendo cráneos en mi camino, el último lo encontré la pasada Navidad en el Pirineo, toda esta serie está inspirada en mi pequeña colección.

En nuestra cultura evitamos a toda costa hablar de la muerte como un suceso natural, vivimos en una ilusión engañosa de control sobre nuestro entorno y nuestro cuerpo, pero la vida es imperativa y nos urge a abrir
los ojos y ampliar nuestra conciencia con acontecimientos personales, o globales como los vividos recientemente, que nos afectan a todos sin distinción de raza, edad o estatus. No podemos eludir el cambio, el devenir; la transformación de la materia y la energía siguen su curso evolutivo con o sin nuestra aprobación.

Mireia Cifuentes

Septiembre 2022

 
Desde el 25 de octubre y hasta el 12 de noviembre, en la Galería Art Enllà de Barcelona, C/ Sant Pere Màrtir 15, de martes a sábados de 16:30 a 20:30H