Radiografías del tiempo habla de la aceptación del cambio que experimenta
nuestro cuerpo con el paso del tiempo, recordatorio constante y apenas perceptible,
día tras día, de que nuestro tren en algún momento inesperado llegará a su destino,
dejándonos en el apeadero del misterio, ignorantes de cómo continuará el viaje.
Siempre me fascinaron las radiografías por su peculiar textura y sobre todo por el
hecho de que retrataban el interior, aquello que no podíamos ver a simple vista. Del
mismo modo intento reflejar en estas obras la sensación interna de los cambios que
experimento, la caída silenciosa pero constante del cuerpo.